Muestra tu hermosa sonrisa

  • dientes

Tener una sonrisa saludable es síntoma de buenos hábitos de higiene y de preocupación por nuestra salud bucodental. Eso no solo se traduce en calidad para nuestro cuerpo, también proporciona buena apariencia y más seguridad en nosotros mismos.

Tener unos buenos hábitos de higiene es fundamental para conseguir la sonrisa que queremos y mantenerla durante mucho tiempo. Los dientes, como cualquier otra parte de nuestro organismo, se desgastan con el paso de los años. Sin embargo, está en nuestra mano conseguir retrasar estos efectos para siempre vernos radiantes.

Existen una serie de cosas que podemos hacer para conseguir mantener un sonrisa saludable. Hábitos que debemos adoptar desde el primer momento y que nos harán sentir mejor con nosotros mismos.

Consejos básicos para tener una sonrisa saludable

Cepillar a conciencia. Sin duda, este es el ritual básico para el cuidado de nuestra boca que tenemos que hacer, mínimo, dos veces al día. Uiliza un cepillo con cerdas medias o suaves y hazlo de forma pausada para no dañar el esmalte.

No te olvides de la lengua. Aquí se acumulan muchas bacterias, así que siempre que te cepilles los dientes, haz lo propio con tu lengua.

Evita cambios bruscos de temperatura. Esto puede causar alteraciones en el esmalte y acaba agrietándolo. Si tomas una bebida muy fría, por ejemplo, hazlo lentamente para que la transición de temperatura no sea brusca.

Utiliza hilo dental. Tómate unos minutos cada noche para limpiar en profundidad la zona interdental, así evitas caries, gengivitis u otras complicaciones.

La hidratación es fundamental. Mantén tus labios siempre hidratados y bebe mucha agua para generar más saliva, que es la defensa natural de los dientes.

Visita al dentista periódicamente. Algo fundamental para mantener una buena salud bucal. Haz una revisión periódica y haz una limpieza profunda, al menos, una vez al año

Una sonrisa saludable no sólo es importante para mostrar una buena imagen a los demás, también para mantener una adecuada salud, tanto bucodental como general, pues ambas están estrechamente relacionadas y deberían considerarse como un todo.

La salud bucodental se define según la Organización Mundial de la Salud como la ausencia de dolor orofacial, caries, pérdida de dientes, enfermedad periodontal, infecciones y llagas bucales, cáncer (de boca o garganta) u otros trastornos que limiten la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar en la persona afectada, al mismo tiempo que repercutan en su bienestar psicosocial.

El consumo excesivo de tabaco y alcohol, una mala alimentación o una higiene bucodental inadecuada, constituyen factores de riesgo de numerosas enfermedades bucodentales. A su vez, estas enfermedades son un factor de riesgo para otra gran cantidad de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, para mujeres embarazadas y personas diabéticas.

Según la FDI (Federación Dental Internacional), 3,9 billones de personas en el mundo padecen algún tipo de patología bucal a lo largo de su vida. Puesto una boca sana y un cuerpo sano van de la mano, una adecuada salud bucodental será determinante para presumir que una buena salud general y una calidad de vida óptima.

¿Qué debemos hacer para gozar de una sonrisa saludable? Estas son las medidas necesarias que debemos considerar:

  • Utilizar hilo dental o cepillos interproximales de manera diaria, así como un colutorio que contenga flúor.
  • Dejar el tabaco y reducir el consumo de alcohol.
  • Cepillarse los dientes tras cada comida.
  • Llevar una dieta equilibrada.
  • Acudir al dentista de manera periódica, por lo menos dos veces al año.

En definitiva, una sonrisa saludable te aportará salud, en tu boca y en tu organismo en general, pues la cavidad oral interviene en la mayoría de acciones que realizamos a lo largo del día, tales como comer, hablar o reír, convirtiéndose en tu mejor carta de presentación. De este modo, mantener una sonrisa saludable debe ser un objetivo permanente en nuestra vida. 

Cuidar tu salud bucal: Usa el hilo dental todos los días. Usa el hilo dental una o dos veces al día antes de cepillarte los dientes. Esto elimina la placa que está entre los dientes, lo cual evita la acumulación de la placa blanca o amarilla.

  • Si tienes frenillos, pídele al ortodoncista unos “enhebradores” que puedes usar para pasar el hilo en medio de los frenillos

Cepíllate los dientes dos veces al día. Para tener unos dientes limpios y saludables, cepíllate dos veces al día, durante al menos dos o tres minutos. Usa una pasta dental que contenga flúor para obtener mejores resultados. Cepíllate con suavidad, sobre todo cerca de las encillas. Cepillarte fuertemente no te limpiará más los dientes e incluso puede dañarte las encillas.

  • Las pastas dentales blanqueadoras son abrasivas y el uso prolongado de las mismas puede dañar el esmalte de los dientes.[1]Considera usarlas cada dos días o hasta haber eliminado las manchas evidentes

Prueba los blanqueadores caseros. Si usar el hilo dental y cepillarte no es suficiente para blanquearte los dientes, prueba un tratamiento blanqueador. Estos remedios caseros son buenos para empezar, ya que son mucho más baratos que las opciones que se ofrecen en las farmacias.

  • Agrégale un poco de bicarbonato de sodio a la pasta dental y cepíllate por dos minutos. Hazlo solamente una vez a la semana, ya que el uso excesivo puede dañarte los dientes.[2]
  • Enjuágate la boca con una cucharadita llena de aceite de coco por unos minutos, luego escúpelo en la basura. Los dentistas están en desacuerdo sobre si el uso del aceite funciona, pero no debería causarte ningún daño y muchas personas lo usan.[3]
  • Nouses remedios caseros que contengan fresas, vinagre u otros alimentos con ácidos. Estos pueden quitar algunas manchas, pero pueden deteriorar rápidamente el esmalte de los dientes.

Ten cuidado con los tratamientos blanqueadores profesionales. Todos los tratamientos siguientes pueden ser muy dolorosos para las personas que tienen caries, sensibilidad en las encillas o para cualquiera que los use de forma excesiva.[4] No obstante, pueden ser muy efectivos para ocultar las manchas de los dientes. Estas son algunas opciones:

  • Las tiras de blanqueamiento dental:puedes comprarlas en las farmacias; pueden ayudar a eliminar las manchas profundas y superficiales, pero sus efectos pueden ser limitados para las manchas más oscuras. Estas tiras pueden causar sensibilidad temporal en los dientes.
  • Las bandejas de blanqueamiento dental:usan un gel blanqueador más potente que las tiras. Para obtener mejores resultados, pídele al dentista una bandeja que se ajuste a tus dientes.
  • El procedimiento de blanqueamiento dental:el dentista puede hacerte un blanqueamiento bastante fuerte y protegerte las encías mientras lo hace. Por lo regular, esto no lo cubre el seguro.

Evita las sustancias que producen manchas. El café, el té negro y el vino pueden mancharte los dientes. Trata de beberlos con una pajilla (popote) o reduce la cantidad que consumes. Fumar también puede mancharte los dientes, así que considera dejar ese hábito o cambiarlo por un cigarrillo electrónico o un vaporizador. Estos no producen manchas porque no estarás fumando, pero sus efectos a largo plazo son desconocidos.[5] Mantén los labios suaves. No olvides que la sonrisa también incluye los labios. Cuídate los labios con las técnicas siguientes:

  • Exfóliate los labios con un exfoliante o con un cepillo dental. Si tienes los labios muy agrietados, hazlo únicamente después de bañarte.
  • Aplícate un bálsamo labial después de la exfoliación o cuando sientas los labios secos. Usa un bálsamo labial con protector solar antes de salir en la mañana o en la tarde.
  • Mantente hidratado con agua. Si sientes los labios secos, toma agua y sécatelos con un paño. Evita lamerte los labios

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